Hoy amanecí triste. No sé por qué y ni siquiera lo considero excepcional salvo por haber puesto el dedo en el renglón. Es como si, en los sueños, viéramos todo desde la forma, y luego, en un descuido, fuéramos arrastados con violencia a lo más hondo del fondo. Y el fondo no tiene sentido, porque es inmediato y porque no lo podemos adornar con sueños. Y entonces la seducción de la forma es atormentadora porque te hunde más y más en el fondo, pero al mismo tiempo la renuncia a ésta es desgarradora, porque sin ella qué hacer a la mitad del camino, qué hacer si ya estamos dentro, en el fondo del pozo.
viernes, 11 de enero de 2008
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