sábado, 8 de septiembre de 2007

Existencia excluyente

¿Por qué ver como negativa la exclusión de lo único? Cada cosa, cada momento y cada evento es, por definición, exclusivo, y en tanto que exclusivo excluyente, no sé si me explique. ¿Quién tiene la licencia o capacidad entonces de jerarquizar los momentos para determinar después lo importante, lo que "no te puedes perder"? Hay un mundo afuera, es cierto, pero también hay un mundo adentro y éste es tan vivo como aquél, tiene derecho a serlo. El aquí personal tiende a disolverse con un supuesto aquí universal: la experiencia colectiva, una fiesta, el museo de Louvre, las pirámides, una conferencia o un concierto, etcétera; pero en esa universalidad la misma experiencia muchas veces queda vacía de sí misma porque se olvida del aquí personal, porque se tranforma en su supuesto sentido y no en sí misma. Sólo el aquí personal es sí mismo y es por eso que no podemos prescindir de él, y éste es tan universal en esas experiencias como en cualquier otra, como en esta de escribir aquí, por ejemplo, y visto así, no hay criterio alguno más que el del antojo para establecer la primacía de tal sobre cual tipo de existencia. Todo es al mismo tiempo real e ideal y eso nos da la libertad de tener la vida que queramos sabiendo que en el fondo es igual de insignificante que todas las demás, que no hay imperativos, que no hay maravillas en el mundo que sean de suyo buenas sino son tus ojos, son tus ojos los que tienen el poder de crear un universo inagotable con la mirada.

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