viernes, 5 de octubre de 2007

Gracias

Es mi segunda depresión masiva de este año, la pasada fue en abril o por ahí. Eso no está nada bien, algo tengo que hacer conmigo. Pero dado que creo más destructivo que productivo hablar de ella, opto mejor por agradecer a todos aquellos que han estado para apoyarme, en particular Luis, Puffy, Daniela Balsa y Tania; y ps en general a la banda de Absoluto que se preocupó por mí hoy en clase.
Y ya sé que no debo y es sólo reiterar mi síntoma pero, sólo para mi tranquilidad: disculpen las molestias.
Y ahora me voy a dar la licencia de agregar un mail que recibí de Tania que me conmovió mucho. (Tania es mi maestra y todavía no sé si es un ángel o una hada pero yo la amo), dice así:

Hola Mariana,
Tú me dirás si ésta es una intromisión inapropiada, pero me quedé preocupada. Si crees que te pueda ser útil hablar conmigo, por favor, hazlo con toda confianza, de verdad. Me apena que estés triste y si de cualquier modo puedo ayudar, por favor, sólo dímelo. A veces hay rachas de crisis, nadie está exento y yo menos que nadie, (que constantemente meto la pata, falto a mis deberes y desatiendo a lo fundamental). Las más de las veces la filosofía sin más se muestra como impotente frente a nuestros dilemas inmediatos, pero como recurso no mediado estamos los unos para los otros, (como hicieron tus compañeros rodeandonte concernidos por tu llanto). Así que, si consideras que sirve de algo, aquí estoy.
Un saludo afectuoso,
Tania.

Y ya que estamos ventaneando mi correspondencia, también anexo lo que le contesté:

Tania,
Muchas gracias por tu mensaje, me conmovió mucho, en serio, no me lo esperaba. En absoluto es una intromisión inapropiada, al contrario, siempre es agradable saber que hay quien todavía se preocupa y que hay con quien contar. Aunque hemos de decirlo, el imperativo es doble: no es sólo de parte de quien extiende su mano frente a quien lo necesita, sino también de quien lo necesita para atravesarse a tomar la mano del otro. He de confesar que yo soy de esas personas a las que les cuesta pedir ayuda o aceptarla, es un delirio muy personal sobre no querer ser una carga para los demás, pero lo que es cierto es que, al final del día, no sólo no estamos solos, sino que no nos bastamos a nosotros mismos para estarlo.
Con esto lo que quiero decir es que tu mail fue pertinentísimo y te lo agradezco mucho, porque aunque quizás sea cierto que no son evitables los momentos de crisis, siempre son más llevaderos cuando nos sabemos acompañados.
Un abrazo afectuoso,
Gracias de nuevo,
Mariana.

No hay comentarios: