Valientes son aquellos que han decidido darle la espalda a su pasado, que se han cambiado de nombre o de su ciudad, que han negado sus raíces, que se han divorciado de su niñez, que han olvidado. Los que osan a llamarlos cobardes o traidores son sólo envidiosos condenados, prisioneros de su historia, cazadores de fantasmas, pero entérense todos ustedes: ¡el tiempo pasa!
Sólo en la conclusión el desarrollo se justifica, sólo en la finitud se vierte el sentido, sólo en la posibilidad de cambiar nos proclamamos libres. Hay que vivir de espaldas al pasado, aunque esto derive en trivial sabiduría colectiva: sólo así podremos ver lo que tenemos en el presente.
Y si los fantasmas nos siguen visitando en las noches, ¡cerrad los ojos! ¡gritad blasfemias! Si no somos esos valientes, seamos al menos sus cobardes seguidores, reconozcamos nuestro hastío de lo de siempre y digamos: ¡Basta!
Sólo en la conclusión el desarrollo se justifica, sólo en la finitud se vierte el sentido, sólo en la posibilidad de cambiar nos proclamamos libres. Hay que vivir de espaldas al pasado, aunque esto derive en trivial sabiduría colectiva: sólo así podremos ver lo que tenemos en el presente.
Y si los fantasmas nos siguen visitando en las noches, ¡cerrad los ojos! ¡gritad blasfemias! Si no somos esos valientes, seamos al menos sus cobardes seguidores, reconozcamos nuestro hastío de lo de siempre y digamos: ¡Basta!

No hay comentarios:
Publicar un comentario