jueves, 28 de febrero de 2008

Y lo contrario también.

Puedo estar tranquila en general, pero definitivamente todavía no me curo del todo de esa angustia repentina que se siente en la garganta, de los pensamientos negativos que me bombardean al menos una vez al día, de esa indisposición generalizada y de ese miedo a los fines de semana.
Y es que al final, ¿cómo curarse de sí mismo?

How NOT to disappear completely

6:30 a.m. En mi coche camino a la escuela, el pelo empapado. Bebo té negro (con un poco de leche, con un poco de azúcar) y, para sentir el rigor de la vigilia, tengo la música a todo volumen. Suena How to disappear completely de Radiohead, fabulosa canción: I'm not here, this isn't happening... La canto con feeling mañanero. Siempre me ha producido un satisfactorio eco emocional. Insisto, es una canción fabulosa. Pero de pronto caigo en cuenta de un detalle que hace esta ocasión distinta a muchas otras ocasiones en las que la he escuchado: hoy no tengo deseo evasivo alguno. Hoy estoy aquí, hoy quiero estar aquí, me gusta y nada cambiaría, ni la hora, ni el pelo empapado. Me siento tranquila y en un descuido hasta feliz. Y lo mejor es que no es porque algo haya cambiado, no es porque todo esté arreglado o porque tenga lo que quiero, sino porque tengo, por primera vez en mucho tiempo, lo único que necesito (resuena la palabra "único", pero concedámoslo esta vez en aras de mantener la retórica), y esto es: deseo. Sí, tengo deseo. Tengo deseo y eso me llena de paz, porque me da dirección, me da goce y me da mañana, porque en este momento no necesito ninguna garantía ni ninguna cosa más que poder cargarlo todo con sentido y eso es posible cuando hay deseo.

Por el otro lado (todo es siempre y nunca una contradicción):
Sigo teniéndole miedo a los fines de semana, y me esperan tres largos días...damn.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Deseo

Me siento muy bien, poco a poco me recargo de energía, pero sobretodo de deseo, deseo que, al no ser consumado, aumenta en intensidad y en profundidad. Es maravilloso.

domingo, 24 de febrero de 2008

Compañía

Sólo necesito pensar acompañada. Que alguien sea testigo de cada paso que doy y de la unidad de mi pensamiento, que alguien cree por mi el tiempo, que me cuide de los instantes aislados, volátiles y opuestos en los que me pierdo. Necesito que alguien me acompañe a caminar, y que me lo asegure, que me asegure que camino, porque todavía ahora no sé si voy a la mitad o estoy en el comienzo. Necesito que alguien me acompañe para que me avise cuando estoy viendo para adelante o cuando estoy viendo para atrás, y poco a poco, con su paciencia, aprenda a distinguirlos. Necesito que me recuerden que el piso es sólido y que hay mil mundos y que hoy no será siempre. En conclusión, necesito un amigo, una mirada que me refleje y un lugar en donde no se me condene.

Don't worry, be happy!

Acéntrica

He perdido mi centro.
Debo:
1.- Aceptarlo.
2.- Dejarlo de buscar en viejos lugares, porque ya sabemos que no está ahí y sólo pospone la búsqueda en otro lugar.
3.- Cuidarme de no inventar falsos centros.
4.- A falta de alguna determinación, sólo... relajarme. Aguantar como los hombres hasta que, como consecuencia natural, se reestablezca el orden en torno de algún centro u otro.

*Hay veces que sufres pero que al mismo tiempo te jactas de haber tomado una buena decisión. Eso ya es un centro. Mi problema es que no he tomado y sigo sin poder tomar una verdadera decisión desde hace meses. Pero bueno, en proceso. Más bien lo que me falta es acción, porque vagamente intuyo lo que quiero.

sábado, 23 de febrero de 2008

Errores comunes

No puedes decidir volver a padecer un problema, sólo por evitar padecer su solución. Tampoco puedes caer en el error de creer que el problema del problema es su consecuencia y no lo que la produjo. Un poco de causalidad en estos casos a nadie le cae mal recordar.

Éxtasis

Hay una definición medieval de amor como éxtasis que me parece muy bonita. Es decir, amor como aquello que te saca de ti mismo, sea porque, por admiración o inspiración te lleva a superarte, a trascenderte en tus propios ámbitos y ir más allá de lo que irías, o porque, al otro ser tan distinto, tienes que desensimismarte para encontrarlo fuera de ti, y eso generalmente conlleva un crecimiento. La diferencia, me imagino, es que el éxtasis suele ser meramente contemplativo, es decir, pasivo, y nosotros estamos hablando de una respuesta un poco más activa, pero bueno, dejemos esa nimiedad a un lado.
El problema que ocurre, sin embargo, es que parece que siempre nos las ingeniamos para encontrar la manera de hundirnos otra vez en nosotros mismos, en otra aspecto quizás, pero igual terminamos padeciéndonos, padeciendo nuestros propios vicios producto de nuestro propio exceso y de nuestro propio encierro. Y es en ese momento donde la gente muda de Otro y se enamora de alguien más, porque requiere de alguien que lo saque de su nuevo pozo, porque incorporó a su anterior amor en sus sistema de forma tal que éste dejó de sacarlo de sí.
La pregunta es: ¿cómo hacer para que alguien siga permanentemente sacándote de ti? ¿O cómo salirte de ti tú solito? (¿que no es absurdo?)

Condicionamientos

Hay cosas que en abstracto no me molestan, pero que en concreto, sea por la formación que he tenido, por la cultura que me envuelve o sólo por la forma en la que se han dado mis relaciones interpersonales, me afecta en sobremanera. De lo que hablo, en general, es del condicionamiento a sufrir. Es impresionante cómo no podemos concebir ciertas situaciones, decisiones, desenlaces, si no están acompañadas de sufrimiento. Y evidentemente no es algo definitivo, porque yo confio en la posibilidad de, con conciencia, pervertir, es decir, desviarse de cualquier causalidad esperada o aprendida, hacer algo distinto. Lo veo incluso con algún grupo control que por accidente guardo por ahí, un grupo inmune a estos condicionamientos, y sé que se puede, y hasta tiene más sentido. Pero el verdadero reto está en extender esto a todos los casos, es decir, reprogramar el condicionamiento de raiz, para que no se active solito y te traicione en un momento u otro.
Creo que la solución, semiológicamente hablando como mis padres lo desean, va de la mano con el distanciamiento. Y yo mejor que nadie sé que hay ocasiones en las que es imposible distanciarte, ni deseándolo, en las que simplemente es imposible pensar, decidir objetiva o no objetivamente sin que tu involucramiento emocional te ciegue y hasta te invalide del todo. Pero hay otro tipo de distancia quizás un poco más accesible, que es: desde un principio, antes de que el condicionamiento haga de las suyas, saberte independiente a todo problema y toda relación, o sea, en otras palabras, no apostarte a ti mismo en el juego de cartas. La pregunta es: ¿cómo no hacerlo? ¿cómo no hacerlo cuando de hecho tú eres el que está en juego? Es decir, ¿cómo sentir que no eres tú tu esfuerzo, tus palabras, tus ofrendas, tus mismas relaciones y obviamente sus resultados? Está cabrón.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Viejas blablaciones

Releo este blog. Es curioso, a veces siento que no me reconozco. Nos olvidamos con tanta facilidad de viejos nosotros... Y ahora entiendo más todo. Ya lo sabía, pero lo había puesto entre paréntesis. Es como sorprenderte de que un hijo nazca de ti olvidándote de que tuviste un embarazo largo y duro.
Voy a ser mejor, mañana, en serio voy a ser mejor. Sólo hace falta desfragmentar el disco duro, restituir mi creencia en mi propia voluntad, adquirir cierto poder sobre mi direccionalidad e ir por todo, por lo que sea que quiera.
En otra palabras: llevo demasiado tiempo viviendo en el limbo de la indeterminación y eso no era para nadie ni sano ni justo. Por esa razón, es bueno que haya por fin un freno.

Los necesitados

La idea es simple:
Cualquier persona que navegue por la vida con bandera de necesitado, merece una patada en el culo y nada de respeto. Claro que hay momentos, pero hay que considerarlos como caídas y no como justificación para arrastrarse.
Requerimos conquistar la gratuidad y sobretodo, requerimos conquistarnos a nosotros mismos. Apostarle a la casualidad, en vez de a la determinación y apostarle sobretodo a la voluntad actualizada en cada paso y a la libertad de hacerla realidad a cada momento con todo el absurdo que esto representa. Y que no se crea por ello que me consuelo en la utopía, no, sino al contrario, me consuelo en el despojo, nada más real y nada más incierto. Es decir, no sobrevivo bajo la esperanza de que entre las ruinas reviva una flor, no sobrevivo abrazada a esos trozos de piedra que antes fueron templos, no, sobrevivo porque camino, porque hay mundo y porque me sé de alma viajera. Las promesas nada dicen, pero el abismo, el abismo...Y es que al final parece que es sólo cuestión de percepción creer que vuelas o que caes, y yo quiero volar, quiero volar tanto y tan sola, aunque a veces se me olvide.

(Sólo hace falta hacer lo más difícil: terminar de empalmar lo que siento con lo que pienso, pero paso a paso y ya que es tan verdadero tanto el uno como el otro, enfoquémonos en el que más bien nos haga)

P.S. Para los que necesiten una guía de lectura: de lo que se trata todo, en el fondo, es que por primera vez en años soy psíquicamente soltera, y eso es fuerte, muy fuerte. Eso y que no todo es forma, como me gusta pintarlo, sino que también hay fondo y perder el fondo por la forma no es sencillo, es como perder la vida por tu país o algo así.

martes, 19 de febrero de 2008

¿Quién me canta mi canción?

Cuando una mujer de cierta tribu de África descubre que está embarazada, va a la selva con otras mujeres y medita y reza hasta que aparece la "canción de la nueva criatura". Cuando nace el bebé, la comunidad se junta y le canta su canción.

Cuando el niño comienza su educación, el pueblo también se junta y le canta su canción.
Cuando se convierte en adulto, la gente se junta y le canta.
Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción.
Finalmente, cuando su alma está por irse de este mundo, la familia y los amigos se aproximan y, al igual que en su nacimiento, cantan su canción para acompañarlo en el "viaje".

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual se canta esta canción.
Si en algún momento la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
La tribu reconoce que la corrección de las conductas antisociales no es el castigo. Es el amor y el afianzamiento de su verdadera identidad.
Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de perjudicar a nadie.

Tus amigos conocen "tu canción" y la cantan cuando tú la olvidas. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás.
Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo.
Tu integridad cuando estás quebrado.
Tu inocencia cuando te sientes culpable y tus propósitos cuando estás confuso.

Tolba Phanem - poeta africana y luchadora por los derechos de las mujeres.

Este texto fue encontrado en este blog.

lunes, 18 de febrero de 2008

Futuro

No. No estudiaré Letras. La licenciatura es ya muy prepa para mí. Neta, por más mamón que suene. Ya no estoy para reportitos de lecturas o para presentaciones de power point. Así que será Maestría. Las preguntas son dos: 1) ¿Qué maestría?, 2) ¿Dónde?. Primero pensé en la UNAM, no está mal, pero lo que neta quiero no es eso, lo que quiero es irme de aquí. Empezaré a investigar. Francia o España, se me ocurren. Sudamérica tal vez. Sí. Y si tengo la oportunidad me iré sin chistar. Es una ganga por donde lo veas, merezco esa nueva oportunidad, desintoxicarme de mi mundo, tener un verdadero reto intelectual. Quiero algo más rudo de en lo que estoy ahora, y la verdad la verdad, eso no es letras, sino algo más, algo grande, algo lejos, algo difícil. Y ya.
Ahora falta no autosabotearme y neta empezarme a mover. ¿Ayuda, consejos? La emoción se mezcla con el miedo.

Preguntas al aire

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que algo que se presenta como "claro" sea confiable?
¿Debemos de temer a las palabras?
¿La distancia sólo es distancia si es silenciosa?
¿Qué es peor, haber pecado de negligencia o pecar ahora de violenta compensación?
¿Puede haber un mundo sin tierra?
¿Cómo saber quién eres si no tienes donde reflejarte?
¿Cuánto tiempo debe pasar para que deje de sentirme la que fui?
¿Por cuánto tiempo eres responsable de una acción pasada?
¿Cómo saber cuando el perdón no es condescencia?
¿Cómo saber las reglas de una tierra que no existe?
¿De qué sirve un amor que te hace infeliz?
¿Qué nos hace pensar que alguien dejaría el bienestar (la felicidad) por alguna vieja ideología?
¿Dónde está el valor de una persona, en sus cualidades o en su forma de proceder?
¿Qué dice de nosotros el sufrimiento? ¿Qué dice de nosotros la ausencia de éste?
¿Para qué emitir preguntas que no tendrán respuestas?
¿Requerimos de un derecho para compartir cómo nos sentimos o cómo pensamos?
¿Es posible salir de un lugar sin entrar a cualquier otro lugar?
¿Me sigues?

sábado, 16 de febrero de 2008

Cobardía

Sabemos lo que queremos, pero no siempre sabemos hacernos cargo de ello. A veces resulta que también queremos lo que nos impide alcanzar aquello que decimos querer. Somos cobardes y tememos por ello que se nos otorgue aquello que queremos, porque qué hacer después con ello, qué querer después.
Por eso siempre resulta práctica que haya otro culpable, un impedimento que no nos pertenezca, porque cuando no lo hay, cuando lo deja de haber, todo queda en nuestras manos y no podemos sino soltarnos a llorar.

Needy (sinfest.net)

viernes, 15 de febrero de 2008

Bobby McFerrin es GRANDE!
Cuauh es más grande aun por invitarme :) Gracias Cuauh!
C'est tout.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Metablablación

Las blablaciones comenzaban a ser nauseabundas en su excedente de exterioridad. Pero esta vez intentaremos que las palabras vuelvan ser palabras, palpitaciones, sugerencias. Hay que dejar a un lado aquella ilusión incomoda de la verdad, hay que jugar, respirar, descansar.

Inmediatez

La más perniciosa inclinación es la de la inmediatez, pues en esta se refugia la ilusión de que nada pasa; en la susesión veloz de las culminaciones, se niega el abismo de la espera, se provoca intencionalmente la obnubilación en un exceso de colores, tanto es nuestro miedo a la visión. A la distancia pasa lo contrario, todo es claro pero nunca placentero, es la angusta de la nada, el desfase de lo ordinario, el propio reflejo en la mirada.
Mas qué derecho tengo yo a hablar como profeta si el llamado al dinamismo me consume y me exaspera, si nunca habiendo sido asceta la contemplación es siempre tensa y pobre, si la vida está del otro lado y si atados o sin atar nos seduce el canto de sirenas.
Me parece que es sólo la ilusión de que el laberinto tiene un centro y cierto orden; pero a veces una ilusión basta para hacer de ella un imperativo, en este caso, el de especular con licencia párvula y proferir un remedio con la ingenuidad del que ciego señala una estatua y la proclama arte. Sostengo lo siguiente como remedio provisional a la vida autoaniquilándose:
Hay que salir abruptamente de la cadena de tan pernicioso vicio, hay que enfermar voluntariamente de mediación hasta que la castración se sienta y una vez logrado aquello actuar con vieja libertad, teniendo como única condición que el impulso de cada acción no nazca de la ansiedad, patente signo de enfermedad, sino que nazca de cualquier otra cosa; es decir, de la cosa en cuanto cosa y no en tanto que vehículo de símbolos y salvaciones.

Aviso:

Pronto volveremos a la luz.

And what about my own?

martes, 12 de febrero de 2008

A veces espero una radical traición de aquello que no poseo o que sé que no puedo controlar. Llamémosle una posesión negativa. Amenaza siempre menos la caída que el momento a punto de caer. Si el sí está vilipendiado por el mismo discurso, al menos habría que poder reconfortarse en un estoico no. Y si el deseo nos lo impide, que nos lo permita el contexto, ¿cómo? que nos apuñalen por detrás.
¿Por qué me siento tan desamparada?
¿Qué necesito? ¿Cuánto?
¿Dónde pararse
cuando se está
entre un grito de auxilio
y una ciudad amurallada?

domingo, 10 de febrero de 2008

A quiet moment alone

Aparentemente me tengo miedo. Es el tercer post que censuro en este blog y lo cambio al de sin lectores. Mis pensamientos, mis deseos, no son admisibles, al contrario, son destructivos y vertiginosos. Ya pasará, ahora, oh hermanos, los salvo de mí.

sábado, 9 de febrero de 2008

Niebla

No tiene que ver con él. O con ellos. O más bien tiene que ver con todo y se traduce sólo en una espesa niebla. Veo con claridad y al mismo tiempo no veo. Un viejo paisaje desaparece y es algo bueno, tenía que hacerlo. Pero el presente es blanco y yo busco desesperada algo de qué asirme. Fue insensato incluir ese catalizador en la mezcla, fue irresponsable. Pero al mismo tiempo agradezco que así haya pasado. Los faros están siempre lejos de la ciudad, pero es desde ahí desde donde se aprecia. Es una sensación extraña, esta obnubilación expansiva, esta blanca niebla.

martes, 5 de febrero de 2008

Títulos tentativos: "Mamá gallina" o "Estofado"

Mi madre se irá de viaje. Prepara comida a bastedad, la etiqueta, no sea que vayamos a comer pollo creyendo que comemos patatas. Ella siente que nos salva, en realidad, es su forma de sentir que sigue teniendo control sobre nosotros. Uno de los tantos platillos es un hojaldre de pollo, le llamaremos estofado porque es divertido. Es para hoy en la noche. Enfrente, en la mesa para la comida, hay una carne blanquecina, insabora y algo chiclosa que yo nunca he sabido de dónde la sacan. Ni por qué nos la dan para comer. Manifiesto mi interés por comer el estofado en vez de el pedazo de penitencia, mi madre enloquece: ella que tenía todo tan ordenado, si como estofado le desordeno los platillos planeados por día. Le digo que no es grave, puedo yo hacerme otra cosa de cenar y no cenar estofado, y eso basta para que se mantengan las proporciones adecuadas. Reniega, se molesta. Al final me da estofado de mala gana, chantajeando. Dudo sobre si tomarlo, no sé si es negocio una guerra a cambio de un poco de estofado. Después de meditarlo un poco, como. Si jugar a los pacíficos es retroalimentar su locura de ama de casa (ir trapenado detrás de mis pasos para que nada esté sucio nunca) yo paso. Pobre madre, y nosotros que contribuimos tampoco en su sueño familiar. Guarda una postal debajo de la almohada de lo que es una familia feliz y un funconamiento óptimo de un hogar y llora un poco cada noche esperando el día que se le conceda dicha ilusión. Es terrible.
Lo peor es que yo fui hoy la rebelde, mientras ella en unas horas dormirá tranquila, sintiéndose una excelente mamá gallina, procurándoles bienestar a sus pollitos aunque sus pollitos la agarren a picotazos. Y cuando le preguntan por qué encadena a semejantes gallos, ella responde con voz maternal: "porque son mis pollitos, son mis pollitos".
Muero por irme a vivir a otro lugar.

Decisiones

De nada sirve pensar mucho si no sé tomar decisiones. Necesito restituir mi confianza en mí misma manteniéndome firme en mis decisiones. Amén.

Primero estuve dos noches fuera de casa. Luego regresé y soñé: primero que había ratas en mi cuarto, después que me mudaba. ¿Sintomático? Llego la hora.

lunes, 4 de febrero de 2008

Solidez y evanescencia

Todo es demasiado sólido y lo detesto; porque no puedo pedirle a alguien que me acompañe a caminar toda la madrugada ahorita mismo o a emborracharme, porque no puedo irme a voluntad a otro país, ahorita mismo y porque sí.
Todo es demasiado evanescente y lo detesto; porque no hay nadie que llegue a quedarse, nadie a quien llamar por teléfono con la certeza de que venga y me acompañe a caminar toda la madrugada y a emborracharme, porque nada es permamente, porque todo es circunstancial, accidental, coincidencia o casualidad.
Me encerraré hasta que deje de doler. Tengo tanto miedo.

Nos defendemos con tanta estupidez

Sueños

Soñé que buscaba departamentos porque me iba a vivir sola. Era un sueño maravilloso. Iba a ser cerca de mi escuela. Estaba muy muy feliz. Una pena despertarse. Jaja aunque al abrir los ojos vi mi cuarto y es un cuarto muy bonito, quien sabe si podría hacer lo mismo en otro lugar de bajo costo.

domingo, 3 de febrero de 2008

De hilos

"A veces me elevo,
doy mil volteretas
a veces me encierro
tras puertas abiertas
a veces te cuento
por que este silencio
y es que a veces soy tuyo
y a veces del viento.
a veces de un hilo
y a veces de un ciento..."

Y eso. A veces me detiene un hilo y a veces un ciento. Lo más sólido en mí es al mismo tiempo lo más frágil y no conozco puntos medios; cuando no soy una deidad soy una mierda, cuando no soy un silencio ineludible soy una eternidad de sonidos, cuando soy no soy, etcétera.
Lo mismo con las personas, columnas sólidas, hilos de los cuales pender con confianza, de repente se desmoronan. Tachamos confianza y lo cambiamos por dependencia. Queremos no tener hilos, queremos no sentirnos atados, pero igual no hay manera. Más bien se trata de saber mudar y de quitarle al mundo la necesidad. Aquello de bastarte a ti mismo y la filosofía Sanborns. Se trata de un bienestar un poco más lineal. Es, al final, la garantía de una buena montaña rusa. Y eso en nombre de Mariana, de quien más. No puedo cuidar al mundo entero antes de decidirme a actuar. Reencontraré un centro, me lo prometo. Y será confiable y el movimiento será libre, porque de eso se trata todo.

Sabias palabras de Rory (parafraseadas)

No tengo por qué hacerme responsable de nadie. Incluso si la cago lo más que puedo hacer es pedir perdón e intentar remendar mi falta, pero nada más. No puedo vivir cargando a las personas, ni tengo por qué estar donde no quiero estar sólo por deudas o responsabilidad de algún tipo.

jueves, 31 de enero de 2008

Velorio

Estoy muy desequilibrada. Mi circo está en un velorio. Sí, imagínense a todos mis personajes en un velorio, alrededor de un ataúd. Y el gigante llorón inunda el lugar, y se oyen gritos inverosimiles de profundo sufrimiento y en ratos se olvidan todos de que están en un velorio y empiezan con sus chistes y sus acrobacias, y los monos saltan sobre el ataúd y le muerden las esquinas y todo es caótico y triste y absurdo y ridículo. Eso en mi cabeza, afuera, lo ordinario: tareas, deberes, protocolos. Y ese constraste entre el adentro y el afuera es muy friccionante: mientras una fuente de emociones se desborda en mi interior (ganas de llorar, ira, desesperación, absurdo, cansancio, etc), afuera se me exige lo contrario (congruencia, control, orden, equilibrio). Es aquí cuando la visión galileana cientificista del mundo me viene bien: debe ser algún desbalance químico u hormonal, algo cuantificable, tangible, real. Es la única explicación plausible para semejante velorio descontrolado.

domingo, 27 de enero de 2008

Cito a Nivoro:

"Ser un loner no es todo miel de superioridad sobre hojuelas de mediocres."

Tatuaje

Antes de morir voy a tatuarme en todo el cuerpo un poema muy largo o alguna historia preciosa. Quiero que mi cuerpo anciano esté marcado por la palabra, el único sentido de mi vida.

Sueño - Reconciliación

Tuve un sueño muy bonito. Así, sólo bonito, aunque no creo que la narración que haga sobre el sueño sea igual de bonita, porque era más bien la emoción lo especial.
Caminaba con Manza por un patio y platicábamos, él me contaba de Paula, de su amor por ella todavía no superado, y yo le daba consejos. Era una trama muy sencilla, en realidad, pero sólo tenía sentido. Y encontrábamos un perro muerto y lo enterrábamos, el lugar de por sí era similar a un cementerio y parecía ese su cauce natural, no era en absoluto problemático o dramático, sino todo lo contrario; era más bien como un ritual necesario, pausado y lleno de paz. Lo enterrábamos y yo caía en cuenta de que él había enterrado alguna vez un perro con Paula, y le preguntaba y él asentía y empezaba a contarme: cómo ella movía la tierra, y cómo al hacerlo él sentía su aliento cerca y sentía como su cabello le rozaba la mejilla y su frente chocaba con la de ella, ambos viendo hacia abajo, hacia la tumba del perro. Y era un momento de absoluta reconciliación, a saber, de mí con mi Paula interna, por decirlo de alguna manera, como si se restituyera de pronto con toda inocencia mi creencia en el amor y en el derecho a ser amada. Luego yo empezaba a hablarle de la importancia de saber dejar ir (seguíamos sentados en el piso junto a la tumba del perro), y le decía que el problema era que el amor se intoxicaba cuando lo retenías a la fuerza, que sufría una metamorfosis dolorosa e innecesaria y se convertía en un callejón sin salida, en un aire venenoso. Y le hablaba del error en cristalizar un momento perfecto, como el de la tumba, porque con ello se perdía la perspectiva, y porque ya ni la presencia era capaz de cumplir con el ideal. Y él me daba la razón y caminábamos, y no había problema alguno.

Café

¿Quién quiere tomar un café conmigo hoy?
Tengo muchas ganas de conversar.
Quien esté interesado, búsqueme.

sábado, 26 de enero de 2008

Nuevo blog

Tengo nuevo blog, ¡yaaaay! Ja, unos coleccionan piedras, dientes o postales, yo colecciono blogs. Pero este tiene la cualidad de ser super secreto, lo que lo asemeja más a un diario, con nombres propios y todo el pedo. Me atrae como desentrañar distintas capas de lenguaje, a ver qué tal.

You've got no e-mail

Toda palabra tiene un excedente de sentido y todo producto, todo objeto o situación, tiene un excedente de palabras posibles, la era de la información. Tanto que decir, que a veces cuando pienso en escribir aquí y no escribo es porque, frente a todo (TODO) lo que pudiéramos hablar, nada sobresale en demasía. Como decía en éter, parece que ya nada es digno de palabras. Cuando era pequeña valía la pena hablar sobre el chico en cuestión te había dirigido una mirada por .3 segundos, mientras que ahora casi nada de lo que un chico pueda hacer es digno de ser escrito. Por eso siento que son más comúnes de lo que se cree las fantasías tanatológicas, porque es una situación límite que de entre todo respetamos, porque es todavía la muerte digna de palabras frente al ruido diario carente (carente, excedente, lo mismo da) de sentido.
El problema es que, conscientes de la contingencia de nuestras emociones y nuestra vida misma, ya no confiamos en ese devenir, ya no nos atrevemos a afirmar cosas como "te amo más que a nadie he amado en mi vida" porque sabemos lo evanescente de esa afirmación, porque no convence. E igual con todo lo demás. Es como ser una montaña rusa, pero serlo con enormes amortiguadores, tanto que el recorrido es similar a avanzar en línea recta. La depresión no es in (¿por qué lloras? sólo se murió tu perro), pero tampoco los accesos de emoción, salvo que sea por algo realmente grande (i.e. si ganas la lotería puede ser, si te traen un café muy bueno en cambio, no, no es pa tanto, no seas desadaptativo). Cuando al final, ¿por qué no hemos de significar todo eso? ¿por qué no hemos de dotarlo de sentido? Quizás fallemos en la completa resemantización del mundo, y quizás hagamos de todas formas una lista de las cosas de las que no vale la pena escribir, pero al menos recuperemos nuestro derecho a vivir, a sentir, etcétera.
Ayer pensé: "la soledad es infranqueable". Y la tristeza era real y la tensión superficial de los cuerpos y de las almas, pero tan real era todo que no encontró otra salida que el del olvido solipsista y silencioso, mientras una drama queen (hermosa pero absurda) bailaba can can en su cabeza.

viernes, 25 de enero de 2008

martes, 22 de enero de 2008

Puntos de Fricción (II)

¿Acaso estaré motivada? ¿Acaso se le puede atribuir a una influencia externa y reciente? Qué peeeeena. Jajaja. Pero sea por la razón que sea, algo es cierto: estoy ávida de libertad, de emancipación de yugos viejos y francamente ridículos. Es a lo que hemos llamado puntos de fricción, aquellas cosas que nos vencen y que al final nos limitan, que nos dan miedo o molestia, que nos ponen agresivos o incómodos, que nos arruinan el día. Y ya no queremos permitir eso.

Hago una breve lista de mis puntos de fricción para darnos una idea, la mayoría son productos de malas experiencias pasadas, y la mayoría son bobos también, si hemos de decirlo.

1.- Bailar, ese ha sido el ejemplo paradigmático de los últimos posts.
2.- Hablar inglés en público.
3.- Cualquier conflicto con autoridades.
4.- Fracasos en general, en particular académicos.
5.- Recibir malas críticas de algo, en particular, mis talones de aquiles: por rara, complicada, antisocial desconsiderada o egoísta.

Vitalidad

Me gusta la idea un tanto teleológica y no menos egocéntrica, de que tenemos un lugar especial en la vida o en el mundo. Sin que sea un sino excluyente y específico y sin caer en ningún tipo de misticismo, pero sí, digamos, algo como una tendencia, una característica singular que te hace poder darle algo especial a la vida o poder recibir de ella algo distinto de lo que la gente suele recibir. Algo así. Y ahora viene el dato poco humilde, si yo tuviera que decir cuál es mi particularidad a ofrecer, diría: vitalidad.
La gente muere casi siempre mucho antes de lo que cree. Y no podemos permitirlo. Hace falta transmitir vitalidad, abrir espacios en los que sea posible recobrar el asombro y recibir con ánimo la novedad, tener relaciones con otros que transmitan afecto, dinamismo, crecimiento y al fin de cuentas, vitalidad. Y enamorarnos sin miedo, y apelar a la locura por diversión y romper protocolos y crear pedestales y derrumbarlos según el antojo o el humor, y aprender a leer lo que la vida nos pone enfrente sin importar cuanto hayamos vivido ya, y ante todo seguir leyéndola, sin estandartes ideológicos que nos ciegen, sin ideas preconcebidas inamovibles, sin frases hechas; y además de todo hacerlo lícito con descaro y sin vergüenza, que sea lícito escribir este post sin insertar palabras como trillado o cursi, que sea lícito sentir placer por aprender un concepto o una palabra nueva, por desmentirnos, por reinventarnos, por descubrirnos y describir al mundo en sus posibilidades infinitas; y llorar y reir con ganas, y reinventar el lenguaje y el pensamiento a cada instante, y tener planes y proyectos, y querer hacer cosas nuevas y disfrutarnos y emperifollarnos y usar un sombrero nuevo porque es divertido y porque nos gustamos y porque por qué no. Y así seguir viviendo. Siempre al límite del abismo, pero al mismo tiempo siempre sujetos por nuestros sueños y por la certeza cínica de saber, que al final de cuentras, somos nosotros, los dueños de nuestra vida.

lunes, 21 de enero de 2008

Corporalidad obstaculizante

Las letras se disuelven en las exigencias del cuerpo. Ideas no faltan, falta tiempo para poder sentir la suavidad de una almohada, falta sueño que no se interrumpa con figuras amenazantes o secuestros de ejércitos de toses violentas que te llevan a la vigilia, faltan unas pompas sin hematomas por las inyecciones, un diafragma sin arcadas lastimosas, una vacaciones y un espacio para la palabra, vehículo del espíritu.
Y no hay drama en nada de esto, sólo es una nota mental, de alguna forma hemos de arreglarlo, porque matar al hermoso hábito de escribir, eso sí que no.
Je, pero en lo que algo se nos ocurre, a la cama.

P.D. Por otro lado, mañana empezaré clases de danza árabe en la UIA :p, ya ni modo, a vencer puntos de fricciones y a recuperar el dominio de mi cuerpo débil y descompuesto.

lunes, 14 de enero de 2008

De miedo y amor

A veces el amor, de forma impredecible y repentina, toma la forma del miedo. Lo pensaba al leer Al sur de la frontera, al oeste del sol, con Shimamoto y su fragilidad y al mismo tiempo con el conocimiento y el respeto de esa fragilidad por parte de Hajime que la amaba. Me recordó a aquel chico a quien yo tanto quería y que por tanto quererlo (y por ser él tan raro) no me atraveía siquiera a manifestar muestras de afecto o compartirle mis opiniones de algunas cosas, no sea que fuera a importunarlo. Y luego Adán dijo: "te tengo miedo" y yo acabé de entenderlo todo. Enamorados somos, invariablemente y sin quererlo, caracoles sin concha, y el peligro, por tanto, a ser aplastados está siempre patente. Pero más aun, nace también la conciencia de que el ser amado es otro caracol en la misma situación, y entonces el terror a aplastarlo es ineludible (y es que a veces, hay que decirlo, también somos como niños: toscos, crueles). Sin embargo, cierto placer hay en ello, a saber, la conciencia de sabernos fuera de nuestra concha a voluntad, y la gratitud de que el otro haya salido también, para encontrarse contigo a la mitad del camino.

sábado, 12 de enero de 2008

De puntos de fricción

Y sin bebida no hay poder humano que me haga bailar. O bailo, pero es forzado, no natural. E inicia la sesión de debate en mi cabeza. Hay quien dice que tengo derecho a no gustar de todo. Pero lo malo es que se presente como punto de fricción, dice otra voz. ¿Es posible y/o es necesario vencer todos tus de puntos de fricción? Es posible ignorarlos, sugiere alguien. A menos que sean huellas, dice el de atrás. Y alguien grita: ¡Resemantización! Nota mental: debo reconciliarme con mi propio cuerpo. Pero el sabio dice: ¿No es eso una contradicción? De seguro Narciso sabía bailar. ¿Pero yo? ¡Qué molesto es estorbarse a sí mismo!, pronuncia sentenciosa la voz final.

Mientras la música, de fondo, seguía sonando.

viernes, 11 de enero de 2008

Forma y fondo

Hoy amanecí triste. No sé por qué y ni siquiera lo considero excepcional salvo por haber puesto el dedo en el renglón. Es como si, en los sueños, viéramos todo desde la forma, y luego, en un descuido, fuéramos arrastados con violencia a lo más hondo del fondo. Y el fondo no tiene sentido, porque es inmediato y porque no lo podemos adornar con sueños. Y entonces la seducción de la forma es atormentadora porque te hunde más y más en el fondo, pero al mismo tiempo la renuncia a ésta es desgarradora, porque sin ella qué hacer a la mitad del camino, qué hacer si ya estamos dentro, en el fondo del pozo.

lunes, 7 de enero de 2008

Formaciones

Toda formación distorsiona un poco, a su manera, la apreciación del mundo de quien se somete a ella.
Esbocemos algunos ejemplos, esteoripando un poco, por supuesto:

Los filósofos:
Suelen ser escépticos radicales. Su reflexión parte siempre de la duda o del cuestionamiento. Eso los hace candidatos ideales para discusiones en general. Gustan de decir opiniones, pero sobretodo, de rebatir las ajenas. Son amantes además, de los pies de página. Es decir, de aclaraciones colaterales, datos cultos y explicaciones extras a lo que están diciendo.

Los psicólogos:
Su mirada al mundo, y sobretodo a los otros, va a ser siempre a partir de la patología. Todos somos histéricos o neuróticos u obsesivos. Son además, hipocondriácos, porque aplican esas mismas categorías para sí mismos. Suelen ser personas de juicios contundentes y suelen ser muy autocríticos.

Los actores:
Sencillo y casi evidente: dramaturgos innatos. Sienten goce como pocos por el protagonismo y en general su vida tiene siempre un toque de ficción. Son los clásicos que cuando convives con ellos ya no sabes qué de lo que están diciendo es verdad o es mentira.

Los administradores de empresas:
Tienen una lectura del mundo práctica y generalmente basada en el capital. Para ellos las relaciones humanas son relaciones de poder. Todo se basa en quien es el jefe y quien es el subordinado.

Los abogados:
Gustan de discutir, pero más que de discutir, de ganar las discusiones. Es decir, habitualmente privilegiaran el poder sobre la verdad, y el poder es falacia, elocuencia, pero algo más: apariencia. Por eso visten de traje, porque todo se trata de vender una idea o una verdad.

Y ya me cansé, ja, pero están invitados a ayudarme con la clasificación.

domingo, 6 de enero de 2008

De personas ordinarias y extraordinarias.

Raskolnikov, personaje de Crimen y Castigo, hace una distinción entre las personas ordinarias y las extraordinarias.
La primera categoría es siempre dueña del presente; la segunda es dueña del futuro. Los de la primera protegen el mundo y multiplican el número de sus congéneres; los segundos empujan al mundo y lo guían hacia su meta. Y es por ello que estos últimos son destructores, pues se inclinan a la destrucción de lo presente en nombre de algo mejor.
Es claro que en esta clasificación subyacen la ideas ilustradas de la razón como emancipadora y el aquel optimismo radical propio de la época y etcétera, etcétera. Pero dejando eso a un lado, hay que reconocer que es muy atractivo aquello de las personas extraordinarias, en dos aspectos:
Primero, como dueños del futuro. No porque lo vayan a salvar, sino sólo porque en todo caso el lugar de sus ideas no está entre sus contemporáneos. Un genio no puede compartir sus teórias a su vecino y pocos buenos escritores son reconocidos en vida. Y quien pasa por eso tiene que vivir la angustia, la angustia de estar fuera de tiempo, de no atraer el interés del populo o de vivir en la miseria. Y sin embargo, es una angustia que, a mi parecer, se vive voluntariamente, porque el goce del propio delirio y el conocimiento de su exclusividad bien lo valen.
Segundo, el hecho de ser destructivos. Yo soy de las personas que sienten placer por saber que sus autores favoritos estuvieron en hospitales psiquiátricos o terminaron suicidándose o matando a la esposa. Me parece fascinante el frenesí del artista o el filósofo. Y sin embargo, hemos de decirlo también, eso no siempre lleva a alguna parte. Es decir, no es construir un futuro, no necesariamente, sino sólo es el incontrolable llamado interno, la necesidad de proclamarse como individuos a toda costa y al final del día, de destruir.
Y con todo y todo, como nos sentimos identificados, como queremos pertencer al grupo, ser extraordinarios.

Lista blanca

Todos tenemos una lista blanca. Entiéndase por lista blanca la lista de personas que "tenemos que manchar para morir tranquilos". O sea, que tenemos que pasar a la lista negra. Supongo que como mujer es más fácil, porque los hombres son fáciles, lo que hace que no sea difícil tacharlos de la lista.
Tras un minucioso recorrido ocioso por mi historia, logré apuntar 5 nombres, pero creo que 4 me dan más que igual, y en algunos casos creo que ni siquiera es el deseo lo que me llama, sino algo más rebuscado y más de hueva que qué bueno que no se da. Así que este post es dedicado sólo para el quinto, mi chica difícil, algún día, algún día, ya verás, jeje.

miércoles, 2 de enero de 2008

Mariana faceta: (wannabe) amiga del mundo

Uno de mis supuestos propósitos de este año es ser un poco más social, social en un sentido juvenil, quiero decir, es decir, no basta saludar a gente en los pasillos de la escuela o amigar con un desconocido en un lugar público o coquetearle a hombres al azar, porque eso, bien o mal, siempre lo he podido hacer. Me refiero más bien a no rechazar todos los planes a los que me invitan, a no tenerle miedo a los lugares ruidosos o a las salidas nocturas, pero sobretodo sobretodo, a poder convivir con la gente en general, aunque ésta no sea demasiado inteligente, elocuente, ingeniosa o interesante. Y a dejarlos ser, pues. Y a dejarme ser con ellos. Y a poder expresar mis ideas con gente equis independientemente de su cercanía o de su coeficiente intelectual.
Pero ah...cómo me cuesta. Este diciembre lo intenté y el resultado fue más o menos satisfactorio: haciendo uso de mi protagonismo innato y aceptando el principio de realidad de que, queriéndolo o no queriéndolo visitaría a la familia, la visité de buena gana y me senté con ellos y dirigí la conversación y opiné sobre todo lo que podía opinar y me divertí en el intento. Pero bueno, bien o mal, al final, son familia. Mas eso no se extiende a todos los ámbitos de mi vida, a veces por más que me esfuerzo, por más que quiero abrirme, y que tengo algo brillante que comentar (como usualmente lo tengo, ja!) sólo no puedo, no puedo. Yo misma no siempre conozco las llaves de mis propios candados. O muchos protocolos sociales me son incómodos, como que me da pena hablarle por teléfono a la gente y no puedo actuar con naturalidad cuando alguien que no es de mucha confianza tiene atenciones conmigo como darme ride a alguna parte o invitarme un café. Ja, es francamente patético.
Y eso cuando estoy interesada en abrirme, porque también hay que ver el otro lado, y es que, la neta la neta, soy bien bien amargues cuando quiero, y la gente tonta sigue siendo tonta con o sin mis propósitos de año nuevo, y a veces no puedo ocultar mi rechazo, por ejemplo, hacia los amigos de mi hermano y casos así de terribles. Y es molestérrimo porque aunque no estoy interesada en crear lazos con ellos, en el fondo me caga ser la Grinch de la fiesta, la que se sube a su cuarto no importando quien esté abajo, la que pone una cara de hueva nada disimulada cuando llevan cuarenta minutos hablando de Big Brother, la que se sienta a los veinte segundos de que la sacaron a bailar y la que en general va con bandera de pedante y abre su libro displicentemente cuando en el cuarto contiguo se están alcoholizando.
Y ya, es terrible en general. Ja, me seguiré esforzando. Sobretodo en los casos en los que me interesa. Y es que tengo como amenaza no tan lejana una soledad absurda y desesperada, por lo mismo de que cierro siempre demasiadas puertas, más de las que quiero cerrar, y por lo mismo de que mi salud afectiva pende de muy pocas personas lo que hace fácil que cree dependencias chistosas y se me derrumbe mi mundo cuando personas se ausentan, etcétera.

Breve inventario

Aunque nos queda claro que cantidad no es calidad, vale hacer un recuento de nuestro año 2007, prolífico en escritura:
Éter y Sal: 282 entradas
Blablaciones: 232 entradas y eso que empezó en abril.
Eso más la aportación en El Instante Perdido con 58 entradas.

Ja, que si sé de excesos.

Un intenso 2008 para todos.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Reglas para debatir

Pasa que la gente no sabe discutir, eso me estresa mucho, nunca nadie concluye nada y en vez de salir de una discusión con ese sentimiento placentero de haber llegado a algún lado, sales con un sentimiento de fastidio. Al menos yo. Ayer me pasó. Así que, abusando de mi tiempo libre, enumero ciertas reglas que pueden mejorar considerablemente la calidad de un debate:
1.- Lo básico: recordar que también hay otro. Es decir, no quedarse en la mera exposición impositiva, sino escuchar y ponderar los puntos contrarios con el fin ideal de ir desechándolos lógicamente o incluyéndolos como matices de la propia idea.
2.- Seguir un silogismo lógico. La gente tiende a ser circular en su discurso, sin darse cuenta de cosas básicas como que si no se sostienen sus premisas no se sostiene su conclusión, y cometen muchas peticiones de principio y otras falacias comunes.
3.- Que la discusión sea progresiva. Idealmente, si se cumple la regla no. 1 y la no. 2, el resultado será de cierta concordancia, la idea es que una idea vaya complemetando a la otra, viendo puntos fuertes y puntos débiles, lo cual a su vez dará la base para nuevas ideas y lo cual a la larga hará que esa discusión haya sido productiva.

II. Reflexión

Ya van escritos varios intentos fallidos para este post. Creo que no escribiré nada esta vez. Y es que en mi cabeza tiene sentido, pero ya dicha suena pobre y suena ñoña. La guardo pues, para mí.
Creo que es sólo que la felicidad (paz mental, armonía con tu medio, etcétera), al menos como concepto o como búsqueda de, está ya muy choteada. Y no queremos ser uno de esos libros. Pero me siento bien y me siento con ganas y con derecho de estarlo. Y eso es bueno y eso es todo.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Qué tanto mujer

Seguramente con lo que diré entraré en un sector nada excepcional del género femenino: del estereotipado sector en contra de los estereotipos. Pero igual caeré. Es sólo que odio, odio a las mujeres. Jajaja no, no es cierto. Odio las mujeres que se jactan de serlo, como un raza que se cree única y distinta, llena de misterio, y cuchichean entre ellas sus secretos y los protegen a capa y espada del género masculino, no vaya a ser que se enteren que guardan maquillaje en sus bolsas. Por amor de dios. Supongo que alguna verdad tendrán esas mujeres, pero yo, desde mi feminidad honestamente lo digo, no encuentro esa verdad. Las manifestaciones evidentemente cambian con los géneros, pero esencialmente no son demasiado distintas, todos buscamos poder, todos buscamos reconocimiento y emperifollamos nuestros egos sea con chistes malos, con kilos de maquillaje y de secretos o con anécdotas de viejas conquistas. Todos. Odio por eso a las feministas y a las machistas, es un juego, por dios santo, que no ven, juéguenlo y diviértanse, y por qué no, busquen una autenticidad de más alcance que la de su género sexual tan acotado culturalmente. Y pueden decirme todo aquello de que las mujeres tenemos intuición, y de que a las mujeres nos importa más el amor y de que el instinto maternal y la visión a largo plazo y las arañas, sí, lo entiendo y es válido. Es decir, no digo que todo eso sea mentira, sólo digo que no es intrínseco a la feminidad, como si de verdad todas las mujeres tuvieran instinto maternal (mejor mundo sería este) o como si ningún hombre pudiera acceder a esos contenidos.
Charlando con un amigo de estos temas y otros, él le llamaba a la libertad, "perversión consciente", porque en ella estaba implícita la decisión de ir en contra de lo que te dictaban en un primer momento tus instintos. Y es eso, tan evolucionados y tan racionales que nos nombramos, lo menos que podemos hacer es pervertirnos conscientemente (jaja por más curioso que suene), es decir, actuar conforme a nuestra propia voluntad y no conforme a nuestro llamado instintivo o conforme a nuestra supuesta, e, insisto, acotada culturalmente, predisposición genérica.
Y ya si usamos falda y vamos en grupo al baño, es completamente secundario, y está bien, digo, son sólo colores que nos adornan y nos agregan, es decir, no digo que tengamos que renunciar a todas nuestras prácticas femininas (no soy feminista ni quiero serlo), sólo que hay que dejar en claro que en todo caso eso no somos nosotras, ¡somos personas, carajo! y visto así no hay por qué clavarse en la textura.

Paréntesis

Antes de seguir con las reflexiones, un paréntesis digresivo:

¡Gracias!

Jajaja las blablaciones están llenas de impulsos de gracias y de perdones.

Hoy hablaré con nombres y apellidos, bueno, sin apellidos, pero quiero decir sin nicks o cosas raras: Hoy hablé con (fuerte, fuerte, en serio yo no digo nunca nombres) [Edición posterior: suprimo el nombre, no fue tan buena idea](verga, lo dije!), bueno, no exactamente con él, pero da igual. El caso es que recordé algo que había olvidado: qué rico es ser persona. Poder pensar y reflexionar y decir y preocuparme a mi antojo y que haya personas a quien eso les parezca interesante. O sea, hueva tener que adaptar mi discurso a un güey perezoso de pensamiento, hueva sentirme complicada porque hay alguien demasiado sencillo como para que cualquier problema de más de una variable le parezca excesivo, y sobretodo, hueva estar con alguien para quien eres sólo una vulva, pues por más califa que sea yo, y por más prolíficos aquellos tiempos de buen sexo, cansa ser tan pinche unidimensional cuando se es esencialmente polidimensional.
Claro que esa es sólo una cara de la moneda, pues como toda moneda tiene dos caras.
Y ya, basta de indiscreciones.

jueves, 27 de diciembre de 2007

I. Metareflexion

Siguiendo la fantasía gaarderiana, si se le otorgaría una semana del año a cada una de las 52 cartas, tendríamos casi el año completado. Digo casi porque, como la suma nos lo indica (52x7=364) nos sobraría un día. Ese día sería el destinado para el comodín, y sería todo un festejo y se harían predicciones sobre lo que está por acontecer. Porque el comodín, hemos de decirlo, es de entre todas las cartas la más lúcida y la única capaz de ver más allá de sí misma, valorable cualidad.
Por otra parte, regresando al plano real, mi cumpleaños es el antepenúltimo día del año, lo que quiere decir que, entre mi cambio de edad y el cambio de año cíclico (no sé qué apellido ponerle para hacer la distinción) hay un total de dos días.
Así que, uniendo estos dos datos, decidí que los días del puente entre mi cumpleaños y el año nuevo serían mis días comodines. Uno (el 31) es el día comodín universal, el otro (el 30), es una licencia mía, y aunque todavía no es ni 30 ni 31, dado que esos días no estaré aquí, les adelanto todo un poco.
Lo reconfortante de esos días es que son días donde, a voluntad, el tiempo y las posibilidades están completamente abiertas y floreciendo, al menos en un plano reflexivo. Y es más mágico además que sólo hacer los trillados propósitos de año nuevo, aunque cualquier mente atenta notará que en el fondo es lo mismo; pues para que negarlo, ansiamos siempre un pretexto cualquiera que nos permita renovarnos cuando menos simbólicamente.
Paralelamente, está el asunto de mi cumpleaños. Para quien le duele envejecer desde los quince (ridícula, sí, yo lo sé), la reflexión sobre su vida año tras año es crucial, y hay que plantearse seriamente la palpitante pregunta: ¿Valió la pena este año? ¿Qué hubo de nuevo o de distinto? Y hay que encontrar un cambio, una relevación para que valga el año.

sábado, 22 de diciembre de 2007

¡Feliz navidad!

Jajaja les deseo una feliz navidad a todos. Para ver un videito simpático y franca y abiertamente ridículo, pinche usted aquí.

2008

Quiero que el año que viene sea un año de guardar demonios y si se puede de exorcizarlos. Quiero dejar de actuar mis patologías a viva voz como lo he hecho hasta ahora. Y quiero también redimirme, que a veces siento que si por karma fuera, un piano debiera de caerme ahorita mismo encima. Siento que necesito enderezar ciertas cosas, reconciliarme con otras, reconciliarme conmigo y hacerlo a conciencia, en cuerpo y espíritu. Lo merezco y lo deseo ávidamente.
Esos son mis proyectos del 2008. Bueno, más otro par más triviales, pero de esos estoy descansando ahora y al final yo sé que son obsesiones que vienen solas.
Y todos veíamos venir el momento, el momento en que luchar se volviera firmar por la paz, en que amar consistiera en respetar y en que la comprensión y la madurez volaran muy por encima del deseo inmediato. Me siento tranquila y eso ya es mucho decir. Tranquila y feliz, porque esto es lo que quiero y es placenterísimo poderlo hacer sin por ello cargar a mis seres amados en la espalda.

jueves, 20 de diciembre de 2007

¿Triste?

Quizás he obrado equivocadamente al querer cambiar mi mundo circundante cuando el núcleo de él sigue siendo el mismo. Hasta ahora sigo pensando que no hay nada bueno que pudiera llegar a mi vida sin permearse en él, tarde o temprano, mi tristeza. Nada bueno-íntimo al menos. La consecuencia más inmediata es dejar entonces inútilmente de cambiar o deshacer mi mundo circundante. Sobretodo si éste decide su lugar y momento. Pero eso tampoco me deja tranquila, porque, aunque me desmorone o aunque salga victoriosa, sigo defendiendo que debería de haber cierta legislatura.

Y otra vez, antes de llegar al final he sentido ese mareo, ese aturdimiento. Lo repruebo, todo, lo repruebo, todo es tan verdad o tan mentira, todo es tan triste o tan insignificante. Estoy cansada de querer ponerle pies y cola a una nube de nada.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

De no-yos

La angustia que domina en secreto nuestra existencia no es el miedo a la muerte como se piensa, es más bien la fugacidad del yo, la intuitiva certeza de nuestra condición etérea. No importa que eso se deba que llevamos impresa la muerte en los huesos, eso ya lo sabemos, moriremos, sí, moriremos, y eso no da ni quita nada. Lo que importa en realidad es esa sensación, esa sensación de ficción, de inconsistencia. Y a mis todavía no veintiun años, me tortura aquella endemeniada pregunta: ¿Qué? ¿Qué coños me ata a mí? ¿Con qué derecho?

Heridas

Heridas viejas que nunca cierran, a las que todavía regreso, de vez en vez, con cierta melancolía.

1.- El secreto de mi infancia, el cual todavía considero como una variable importante para el rumbo que tomó un ámbito en específico de mi vida.
2.- El Vista Hermosa: humillaciones públicas y otros infortunios. El delirio persecutorio de rechazo y conspiración contra mí todavía no cesa del todo. Herencia: torpeza social y una inseguridad más bien artificial que sólo brota cuando me siento amenazada.
3.- Mi primer gran desamor: años (literal) de llanto, de esperanza inútil. Me pregunto si me recelo incontrolable a enamorarme neto otra vez, tiene su origen aquí.
4.- La traición de la única persona a la que en ese momento le tenía confianza. La soledad más insoportable, considerando el resto del contexto.
5.- El odio hacia mis padres en mi etapa adolescente y sus razones: el sentimiento ciego de injusticia e impotencia, la falta de respeto, de intimidad y de confianza. Y aunque es una etapa semisuperada, sigo sintiendo ese rencorcito de vez en vez, sobretodo frente a su resistencia a que yo haga mi vida, como si no tuviera derecho a la individualidad y a la personalidad.

martes, 18 de diciembre de 2007

Sinsentido

Iba a teorizar aquí sobre lo absurdo de la teorización. En vez de eso apelaré al sinsentido. Todo es mezcla, todo es ambivalencia, incertidumbre y sin sentido. Y visto así, no tiene caso seguirse clavando con la textura. Equis. Una gran equis para toda la existencia.

De edades del alma

Esta vez escribo más por disciplina que por entusiasmo. Los días de vacaciones son más largos que los otros días, las horas se extienden por el cielo y cómo tarda en anochecer. Además, baja el ritmo de vida y me es posible dormir todo el día, aunque con ello me condene a estar cazando malas películas en la tele por la noche. El caso es que en todo este letargo, también se entorpece un poco el discurso interno, jaja o dicho de otra manera, pienso chistoso o poco. O sólo lento y por inercia más que por otra cosa. De todas formas escribamos. Escribamos que apenas son las cuatro de la tarde y se me han acabado ya las actividades del día. Puedo ir al cine sola, a ver si hay buenas movies. Pero bueno, yo iba a decir algo. Mmm. Ah si, mi ruquez.
Aparentemente he vivido en el error. Durante mucho tiempo creí que mi falta de amigos o de grupos de amigos obedecía a un problema social severo que se desarrollaba en mi cerebelo. Estaba convencida de mi innata torpeza social y de mi dificultad indescriptible para abrirme con otros aun queriéndolo hacerlo, etcétera. Pero ayer platicando con un amigo se develó el verdadero problema, el cual también ya sabía pero no le había dado tanta importancia: el problema es que estoy ruca de espíritu. Y me incomodan las convivencias juveniles, los lugares ruidosos, las salidas nocturnas. Yo tomo té y converso. Eso hago yo y eso es aparentemente de rucos. Y entonces con mis amigos juveniles me siento de hueva y no entro en confianza y me incomoda y termino bateándolos cuando me invitan a rockear. Y a la vez mis amigos rucos resulta que son tan rucos que ya superaron este ideal juvenil de amistad y si me buscan cada seis meses debo de darme por bien servida. Jajaja eso apesta. Claro que eso se une con otras cosas, tales como que menosprecio a la gente tonta que es la mayoría y sobrevalúo el tiempo lineal y repudio el cíclico (que es el común en los grupos de amigos), o como que es cierto que cuesta abrirme, etcétera. Pero si fuera joven seguro eso sería distinto, ja.
La otra es que no sea ruca sino que todavía no soy ni siquiera joven, y por eso debo irme a la cama temprano y me pongo de malitas si tengo hambre o frío, y por eso juego con muñecas-personajes, etcétera.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Tratado de paz.

A estas alturas del año la elocuencia deja de tomar un papel tan esencial en mi vida. Da igual, de todas formas nos herimos, no hay manera de evitarlo. Hablar de más, todos y estúpidamente. Hablar de menos, también peligroso. Por si no nos bastara con el pensamiento, la lengua es el arma letal que remata la destrucción de unos a otros. Cuando, hay que aceptarlo: lo único que de cierto tenemos es incertidumbre. No tenemos nunca los suficientes elementos para opinar, para juzgar, para afirmar. Quizás estoy siendo un poco radical, pero igual. En el fondo, lo único que quiero transmitir con este mensaje es un poco de humildad. Estoy cansada de la parafarnalia verbal. Con ganas de que las cosas se pudieran arreglar de vez en vez sólo con abrazos. Con ganas de poder reconocernos vulnerables tres veces al año. Suspender las relaciones de poder. Suspender los juicios venenosos y las espirales discursivas interminables que buscan dar cuenta de nosotros. La filosofía occidental, qué egocentrismo. La ciencia, el chisme, todo. Cuando la neta es que seguimos siendo como niños, la neta es que las cosas nos hieren, que tememos y que agredimos cuando nos sentimos amenazados.
Ahora entiendo el sentido del Yom Kippur, que por más que es criticado esta parte de institucionalizar el perdón, a veces creo que hace falta. Es lo que siento ahora: ganas de pedir perdón. Ganas de reconciliarme con el universo (haré Feng Shui a ver si ayuda, ja!). Y bueno. Buenos deseos a todos. Les deseo una feliz navidad, aunque las navidades sean más bien tristes.

martes, 11 de diciembre de 2007

Hobbies navideños

Este diciembre planeo tejer y tejer y tejer, jeje bonito hobbie navideño, ¿no?. Ayer comencé. Compré un telar (entendemos por telar un pedazo de madera con dos hileras de clavos y un hueco en medio) y muchos estambres. Tejí y tejí hasta que se me acabó el primer estambre. Tristemente no supe calcular y eso sucedió mucho antes de acabar mi primer bufanda, por lo que en vez de bufanda acabó siendo como un proyecto de "chambrita", oséase, un pedazo inservible de tejido de 30 x 40 cm o algo así. Pero bueno, ya estoy tejiendo otra. Me gusta, me relaja mucho, porque es como estar y no estar, mecánico pero que a la vez requiere atención y sobretodo paciencia. Además me divierte mucho la imagen de mí tejiendo, me siento entre abuelita y ama de casa jajaja y eso es muy chistoso.
También me enteré que mi mamá le tejió alguna vez una funda al miembro de mi papá jajaja, lo cual es graciosísimo, más siendo mi mamá como es mi mamá.
Y ya, creo que estoy tranquila. Ha de ser de tanto tejer. Ja! También cociné. Si yo les digo: de aquí al matrimonio.

Gossip girls

"¿Ella? ¿Ella qué? Difiero rotundamente. Una mujer que no tiene caderas no es un mujer"

Un gran bravo a quien enunció esa frase.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Autolegislación

Creo que si me peleo tanto con la filosofía de Kant (con su ética sobretodo) es porque en el fondo mis máximas del deber son sumamente kantianas. Yo comparo su imperativo con el Súper Yo de Freud, eminentemente cruel, Tania en cambio dice que Zizek dice que eso no es así, que más bien el imperativo equivale al deseo lacaniano. Y bueno, habría que verse. De cualquier manera, esa discusión no es tema de este post.
El punto es que, léase como se lea, tengo la compulsión a la autolegislación (kantiana): requiero autolegislarme para mantener mi angustia en niveles controlables. Y de ahí quizás el problema con las vacaciones, en donde, en primer lugar, tengo la clásica crisis postestrés que se caracteriza por un desequilibrio emocional muy patético y risible (parezco de esas chicas de anuncios de toallas femeninas "me trajo sólo una rosa y antes me llevaba docenas"), y en segundo lugar, empieza el ansia resultado de la falta de autolegislación, y me hace falta sentirme en control, ordenar mi cuarto cuando menos, comer saludable o emprender proyectos intelectuales tipo leer x número de libros en lo que queda del mes, etcétera, y todo sólo para crear un orden artificial como todos los órdenes y para que bajo esa ilusión me sea posible descansar.
Je, y leyéndolo como alguien externo ha de sonar muy creepy todo esto, pero bueno, ni pedo, a asumir nuestros demonios, a sacar de ellos algo productivo, o cuando menos a tematizarlos para hacerlos un poco más pequeños...

Muertes simbólicas

Registro brevemente un duelo: hoy muere alguien aquí simbólicamente. Equis, nadie grande, nadie demasiado importante, pero sí alguien que había sido sobrevaluado. Y dado el contexto, su tipo de muerte lo convierte, involuntariamente, en un chivo expiatorio. No porque no merezca morir, sino porque no es el único que lo merece. Aunque visto así, si hemos de ser honestos, todos lo merecemos un poco. Quizás lo que muere entonces no es otra cosa que la ilusión, la ilusión de una zona confort, de una mirada benevolente, compasiva. Y es que si supiéramos leer el rostro del otro que dice "no me mates", si supiéramos...

Desempleada

Creo que ha sido mi mejor semestre, 97 de promedio de mis 7 materias :). Jajaja, sólo que ahora me siento como desempleada. «¿Tiempo libre? ¿Qué es eso?»

martes, 4 de diciembre de 2007

Vocaciones

Y periodicamente regresan las ansias, las ansias de nada, las ansias de todo. Recuerdo que cuando era niña quería ser cocinera, masajista, paramédica y misionera. Luego quise ser escritora y creo que ahí me quedé trabada. Pero con el paso del tiempo, es evidente, cambiamos cantidad por calidad, y en la acción reducimos nuestro campo de potencialidades; ahora que somos más, podemos ser menos. Esa disyuntiva es en la que me encuentro ahora, donde decidir se presenta sólo como la formulación positiva de renunciar; y aunque naturalmente hay una ganancia también, esa ganancia es hasta ahora todavía difusa.
¿De qué estoy hablando? Hablo de que en un año termino de estudiar filosofía. Yo soy de esas personas que no hacen carreras sino carreritas, y antes de mi vigésimo segundo cumpleaños, ya habré acabado mi primera carrera. Y aquí es donde todos nos preguntamos: ¿y luego? Y luego no sabemos. Esa prisa por acabar es la materialización más evidente de las ansias de nada. Cual niño que quiere crecer y se pone el saco de papá, cual niña que quiere ser cocinera, masajista, paramédica y misionera cuando sea grande. Creo que estudiaré Literatura Latinoamericana. Hoy fui incluso a hablar con el coordinador de la carrera en la UIA. Y me cayó muy bien y me emocionó mucho, pero al mismo tiempo me puso en duelo. Siento que no puedo ganar ésta sin perder, aunque ¿qué pierdo?
Creo que son dos cosas básicamente:
1.- La tan tentadora idea de la emancipación, al menos económica. Si me quedo en la UIA tengo que seguir viviendo con mi tan desafortunado remordimiento de clase y con el peso de saber que mis padres me pagan, con gran Amor, Esfuerzo y Dedicación, la carrera, lo cual me es atormentador. Podría estudiar en otro lugar, ustedes dirán, y sí, eso sería lo ideal en otro mundo posible, (recuerdo, como dato curioso, que al inicio de mi carrera incluso soñaba que estudiaba en la UNAM, para que se vea el énfasis en mi deseo,), pero el problema es que en la UIA (además de que me gusta y que la considero buena, reconozcámoslo) me revalidarían lo equivalente a casi cuatro semestres, de manera que podría hacer la carrera en la mitad del tiempo, y eso pues es una ganga a considerarse.
2.- Esta estaba sugerida en el primer párrafo: entre más pasa el tiempo, entre más tomo decisiones, tengo que renunciar poco a poco a otras cosas que deseo hacer. O sea, no puedo estudiar cinco carreras o cosa por el estilo, y en ese sentido escoger Literatura es reconocer por ejemplo que nunca estudiaré Psicología y eso es siempre doloroso. Aunque quizás aquí hace falta separar las vocaciones auténticas de las inauténticas. El conocimiento psicológico me interesa mucho de forma teórica, pero soy muy egoísta para ejercer como terapeuta, me interesa para aplicarlo para mí y nada más, y visto así pues mejor ser un paciente y se acabó. Sea como sea, saberlo no aminora el duelo.
Colateralmente, creo que debo trabajar en mi neurosis obsesiva y dominar más mi ansia de nada. El problema es que todavía me creo capaz de todo, y así pues tengo todas las de perder, pues no hay manera de ganar en todos los ámbitos siempre. Mañana será Letras pero pasado ya habrá que hacer maestría, y así nos seguimos ad infinitum, siempre insatisfechos.
Por último, les agrego mis otras vocaciones frustradas o hobbies por desarrollar o habilidades por adquirir:
- Psicología, ya lo dijimos, psicoanálisis en específico.
- Teatro, sería tan feliz haciendo teatro, aunque sea de forma informal.
- Aledaños del teatro jaja cualquier lugar en el que pueda sacar mi exhibicionismo, me gustan los escenarios, jajaja me gustó mucho ser clown por ejemplo, o participar toda mi vida en concursos de oratoria (terrible!) o ser modelo de bodypainting (desnudarme frente a una cámara, yay!), esas cosas.
- Lenguaje de sordomudos, es algo que no puedo no aprender, muero de ganas.
- De mis vocaciones de niña, la que gana es la de masajista, jeje yo sería feliz.
- Más idiomas: terminar de adquirir francés y portugués, aprender italiano, alemán también, aunque ese último me da mucha hueva.
- Piano, me hubiera gustado aprenderlo, aunque ese sí está en mis hubiera, dudo hacerlo.
Y ya, si luego se me ocurren más les digo.

Rosenzweig

“El flujo del acontecer lanza imágenes brillantes al cielo, sobre el mundo temporal, y esas imágenes perduran. No son imágenes originarias, al contrario, no existirían si el flujo de la realidad no brotara ininterrumpidamente de sus tres fuentes invisibles y secretas [presente, pasado y futuro].”



Luego con tiempo escribo algo de verdad.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Para ti.

Nadie niega, en ningún momento, el deseo. Pero absurdo es creer poseerlo en su consumación más inmediata. Lo que se niega entonces es, en todo caso, su inmediatez, siempre tan burda. Como si no fuera la tensión su constitución más perfecta, un abismo en el centro del corazón, un suspiro, la última nota de la canción extendida en espera de la escena de mayor suspenso. A veces resulta más verdadero lo que todavía no es verdad. Idealidades, de eso estoy hablando. Idealidades que cohesionan, sueños que nos tejen, eso somos más que sangre y huesos, y eso podemos serlo sólo en el aire, sólo, en los puntos suspensivos...

sábado, 1 de diciembre de 2007

De vuelta

Primero de diciembre y es hora de escribir. Tras aquel breve intento por restituir el lugar del pensamiento y el poder de la palabra hablada, hemos vuelto. Lo malo es que ahora exigimos de un juicio reflexionante que nos vuelva a decir qué es lícito decir y qué no, para no volver a caer en el habitual hastío del exceso. Aunque bah, qué sé yo, quizás sea inevitable. De hecho ya tengo ideas en mente =p, aunque no es el momento de compartirlas, pues mañana es un día largo y entre Mnemosine y Morfeo, sigue ganando Morfeo.
Pero bueno, por mientras, para entreteneros un momento les cuento lo siguiente:
Hoy vi Nemo y eso me recordó que hay gente que dice que me parezco a Dori (?), je, lo que a su vez me llevó a recordar los personajes a los que la gente suele decir que me parezco. Hago aquí un top five, tomando como condición que mínimo más de tres personas me lo hayan dicho.
1.- Dori de Nemo.
2.- Phoebe de Friends.
3.- Lisa Simpson.
4.- Amelie.
5.- Daria.

Bueno, malo, habría que ver caso por caso. Yo creo que de ellas a la que menos me parezco es a Daria, aunque sé por qué me lo decían, creo que Mati sí se parece un poco, y bueno, por ende, yo también, je. Y Dori y Phoebe se parecen entre sí, no? También entiendo por qué me lo dicen, y me gusta, al menos en un nivel superficial. Aunque mis favoritas definitivamente son la 3 y la 4 :). Y ya, jaja, basta de vanidades, piyama y a la cama.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Chaaaaaaaan
Yo tampoco aguanto más
Hasta diciembre, hasta diciembre.

domingo, 18 de noviembre de 2007

jueves, 15 de noviembre de 2007

En suspensión.

Dejaré de publicar por un rato en Blablaciones. Pasa que ha dejado de ser cohesionante, por el contrario, sólo me siento como merolico desatado con una afasia logorréica sumamente infructífera y enajenada. Callaré. Escribiré literatura. Es lo único digno que uno puede hacer. Esto al menos en lo que me cohesiono otra vez, eso en el mejor de los casos, o, en el peor, en lo que se intensifica mi deseo compulsivo de escribir hasta que ya no lo pueda controlar.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Lo que me molesta de mi padre

1. Me molesta que la relación sea y tenga que ser siempre asimétrica. El es el chief, el poseedor de la verdad y de la autoridad intelectual y moral, yo puedo aproximarme, claro, pero siempre y cuando acepte el rol que me corresponde. Es demasiando ley, exige demasiado y ni perdona nada y no puede evitarlo ni dejar de serlo, en refrán: para él "sólo sus chicharrones truenan".
2. Me molesta que la condición de posibilidad de cualquier diálogo es que sea siempre en sus términos y que las premisas sean afines a sus creencias. (Se une un poco con la 1.)
3. Y además, en cualquier discenso automáticamente te desacredita, es decir, te pendejea y omite tu opinión. Ad hominem descarado.
4. Detesto también su inconsistencia, su ductibilidad, siempre habla en serio pero no, se mueve de un extremo a otro y así nunca reconoce perder.
5. Me molesta terriblemente su moralina. Él dice saber "cómo es el mundo" y te lo impone y te exige valores como la madurez, etcétera, etcétera, mientras en realidad su vida es la historia de una inconformidad y de una frustración (es decir, no es como que él lo suscriba). Es a veces un poco como el papá de Little Miss Sunshine, no sé si la vieron.
6. Esto hace que también tenga como poca sensibilidad, como poca prudencia (en el sentido de phronesis aristotélica) violenta todo espacio, impone, irrumpe, agrede y todo en nombre de la Verdad, o del Bienestar. Mamadas. Le falta mucho tacto y es muy incomprensivo en la mayoría de las ocasiones.
7. Odio que su afecto de padre de pronto tenga ligeros matices eróticos. Je, este punto es como tabú "como escribes eso, Mariana, es sólo cariñoso", pero bah, en todo caso de repente me da repulsionsita, como que me bese el cuello o así.

Je, algún día escribiré las cosas buenas, tanto de mi madre como de mi padre. Pero hoy no es ese día.

martes, 13 de noviembre de 2007

Can't help it

Hijos

El problema de los hijos es que no perdonan, no pueden perdonar. Es decir, no es una cuestión de voluntad ni obedece a un rencor explícito, sino que es sólo su naturaleza, porque su instancia psíquica se formó en los primeros años de su vida y cada error tuyo fue una pequeña huella que quedó marcada en ellos para siempre. Además, no hay forma de que eso no suceda; aquí entra Lacan, relación simbiótica madre-hijo, etcétera. Es decir, la relación padres-hijos es una relación ya de entrada patológica, pero con la clausula que dice que, si bien ambos son partícipes, tú eres y serás siempre el responsable de cualquier producto que de ello emerja.
Ja, es raro que el "tú" en este caso se refiera a los padres y no al hijo, que sería lo natural.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Funambulismo.

Todos creen que yo creo que soy capaz de controlarlo, pero eso es mentira, en el fondo es lo contrario: deseo el caos. Espero el momento en que se me caiga el teatro.

Más muestras de mi complejo de Edipo (o de Electra, para los nerviosos)

Busco reconocimiento en cada hombre, el reconocimiento del Padre. Por eso soy adicta a enamorar a todos, por eso me obsesiono cuando alguien no sabe verme. (Je, nótese el "no sabe verme"). Ni hablar.

Negligencias

1. Tengo una hernia hiatal que debo operarme. Operación a la que me resisto.
2. Tengo asimismo el tabique desviado. Igual debo operarlo, o eso dice mi doctor con cierta alarma cada vez que me ve, pero ese no causa tanto problema, así que igual, me resisto a la operación.
3. No le he pagado al señor de enfrente lo de la vez que le choqué.
4. Debo hablar a la psiconalista con la que quiero/voy a ir, tengo su teléfono apuntado en una hojita que está en mi escritorio a lado de mí, pero igual me resisto.
5. Trabajos de la escuela, no podían faltar, pero no los enumeraré que eso sólo me haría estresarme y ponerme a trabajar (lo cual sería bueno en general, pero dejaría este post a medias y no queremos eso). Bueno, jaja ya me dio tentación, sólo enumeraré las de la semana: Marx: ponencia de Hegel, Husserl: exposición, Lazo: ejemplo del texto de Zizek y ensayo, Francés: tarea, Tania: reporte de Hans Jonas y exposición de Schelling, y creo que ya.
6. Pedir a Castro los justificantes del día Ibero tu espacio.
7. Hablar con él sobre las materias que requiero que abra el próximo semestre.
8. Ir al Centro de Acopio a ayudar. Por otro lado, con ese respecto de responsabilidades COPSA me siento orgullosa pues he colaborado a lo de las campañas de las nuevas sociedades de alumnos, cosa que mis inclinaciones naturales me llevarían a no hacer y a sólo agregarlo a mi lista de negligencias.
9. Pasarle la música a mi padre que me pidió. Tengo su USB y todo el pedo, pero ya ven, negligencias. (Yo quiero un USB como ese, by the way, tiene 8GB!)
10. Etcétera. Jaja seguro hay más, pero ya me dio flojera, tonterías como cambiar las fotos de mi araña de alambre, o ver a personas que siempre les digo "hay que vernos" y luego las bateo, etcétera.

Y ya, sólo estoy perdiendo el tiempo. Aunque creo que perder el tiempo escribiendo negligencias propias es perder el tiempo leyendo negligencias. = p

domingo, 11 de noviembre de 2007

Errores

Inquieta estoy, buscando la salvación que he negado, esperando el error del sistema ¿para qué el sistema entonces? Pueden preguntar. Quizás porque el error sabe más, eso mientras no lo incorpores al sistema, claro, lo cual está cabrón.
La pregunta a pensarse es: ¿Hasta qué punto mi supuesta salvación no es sólo un desplazamiento de mi angustia y por eso la amo y la odio con tanto fervor? Es como un: "rescátame de lo Otro, aunque eso implique que tú te conviertas en mi infierno"

viernes, 9 de noviembre de 2007

Afinidades


Las afinidades dicen mucho de nosotros. Ésta es, por mucho, la mía. La pregunta es, queridos lectores: ¿Qué dice de mí? Ya intentaremos resolverlo en su momento.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Blablaciones

Hoy tengo antojo de sólo asociar libremente y eso haré. Eso haré. Hoy es un día reflexivo, hoy es un día lejos de hoy, no sé, en el pasado tal vez, o en el cielo, o en la luna o en la muerte. En alguna de esas opciones están los ojos. Y ni se diga del corazón. Hoy pensé mucho mucho en Joaquín. En poco más de un mes cumple un año de muerto. Y lo extraño sin derecho a extrañarlo. Su sonrisa, mierda, su sonrisa. La idea de su sonrisa me mata. O la imagen de él brincando y bailando, conmigo, por ahí. Y tomando fotos a lo tonto, muchas, porque ambos fuimos siempre turistas en la vida del otro, él la mitad del tiempo, en el zoológico, a lado del Tlaloc, abrazados, yo la otra mitad del tiempo, en el subte, en recoleta, lejos de casa, congelada. Y soy tentada por aquellos hubieras tan seductores sobretodo cuando alguien muere. Y aun si soy conciente de que, de repetirse la historia, sería igual, e iría a Buenos Aires en vano y yo te pediría te quedarás con Sole y vos me obedecerías y demás, no puedo evitar soñar con una versión alternativa, en la que, qué sé yo, te besara al menos mucho, mucho más. Pero luego tu rememoración toma caminos no deseados y te imagino en las alcantarillas ahogándote, o cadavérico en el Río de la Plata y no quiero, juro no quiero imaginarlo, pero lo imagino no sé por qué y me pongo muy mal, muy mal y te extraño vivo y pienso en vos y en tu sonrisa y en vos bailando, brincando, conmigo por ahí. Es todo sólo un juego mental y yo no sé por qué te pienso de una forma o de otra o si se vale o si lo hago por alguna otra razón y con qué derecho. Pasé de la tercera persona a la primera, una disculpa por eso pero no lo corregiré. Pensar que Joaquín requirió morirse para tener un nombre. Todos los demás son sujetos equis o ye, o son exes o son "un chico con el que salía", mas siempre con lugares indefinidos. Creo que yo soy de los que dice Zizek confían demasiado en el lenguaje, tanto que dan mil vueltas para hablar. Luego les paso la cita que es muy chistosa. Mierda. Quiero llorar. Quiero llorar. Hoy soñé con Carajo. Y siempre que sueño con él lo sueño bonito, que es lo peor. O sea, me da gusto verlo en el sueño, lo abrazo, platicamos un rato. Siempre. Si quisiera seguir con la fantasía adolescente diría "claro, es que es mi Diablo Guardían de la vida", pero un lustro es más que suficiente para dedicarle a una patología, a una codependencia disfuncional, a un amor no correspondido. En mi auto-terapia la misión ha sido reducir mis tiempos de patología con mis obsesiones, la última duró un año, jeje vamos en mejora. Pero es que hablar de patologías es no haber entendido un coño, es un reduccionismo muy violento. Cuando se habla de patologías es natural que la tendencia sea hacia la salud y que el final sea un imperativo, pero cuando se está, cuando se está y cuando se quiere y sólo se quiere querer y nace la angustia y la esperanza desgarradora de una retribución a tu amor, ¿qué hacer sino quedarte? Y es una prisión y apesta pero te quedas de todas formas. Estoy cansada de esa sensación de prisión. Últimamente la siento mucho. Querer resolver algo pero no saber qué ni cómo ni por donde empezar. Tener la eterna sensación de que mi vida académica es un caos, de que todo es urgente, de que no sé qué decir y no sé si podré decirlo con suficiente lucidez, y mi vida personal es una ambivalencia en dos patas a cada paso y "traigo un motor adentro y me dan muchas ganas de usarlo para estrellarme contra una pared" aprovechando que hablábamos del Diablo Guardían. We never change, do we? Dice la canción. Ja, we are always changing, dice la otra y hay quien se confunde. Parece que tenemos siempre el vértigo que nos jala a los mismos abismos y hay que resistir, que resisitir. El problema es cuando en un afán introspectivo-psicoanalítico, todo se vuelve un abismo. Y me siento culpable hasta de pensar en Joaquín, porque ya casi no pensaba en él cuando se murió, o porque quizás haya un goce masoquista al imaginarlo en la escena misma de su muerte o porque las arañas. A veces, cuando me descuido, hasta me afecta un poco la muerte de Luis Javier, porque me dedicó un concierto dos meses antes, porque lo bateé tres semanas antes de su muerte. Pero uno no puede vivir cargando con esas cosas, deberían de ser apenas chistosas, pero no. Creo que me obsesiona la muerte, recuerdo cuando secuestraron a mi jefe, desde ahí, vivi temiendo que alguiem uriera asesinado. Pero no se valía, era apenas una morrita. Ya divago. Estoy obsesionada conmigo misma también, quizás eso es más relevante, mi historia personal, stuff. Soy mi tema principal. Pero el problema es que cómo se resuelve eso, cómo si la herramienta para resolver el problema es en este caso el problema. La llave dentro de la caja, y hay que abrir la caja para sacar la llaverpara abrir la caja, etcétera. Me cansa ser yo, eso lo sabemos todos. Creo que a todos les cansa ser si mismos, pero hay quien lo evade mejor y hay quien se pone a escribir y escribir como desquiciado para después tener un buen sueño. A veces tengo esa sensación, de llave abierta, de sólo tener una fuga infrenable, un gasto de energía inservible, una pasión inútil como diría Sartre. La otra vez reflexionaba sobre mis estados maniacos. Creo que hasta escribí sobre ello. No, no lo creo, lo sé. Decir "lo creo" es eufemismo. El caso es que me puse a pensar, para variar, en el CVH. Sinceramente creo que lo odio. Muy sinceramente. Pero se me hizo fuerte que aquel vaivén emocional muy propio de la época que yo interpretaba como "momentos buenos y momentos malos" en realidad sólo fuera una manía-depresión (bipolaridad) en la que nunca, hiciera lo que hiciera, me sentía yo misma. Y con esa lectura se agrega un peso más a mi autoconciencia, que es: ¿cuando estoy maniaca ahora, qué lugar tiene eso? ¿estoy bien o estoy mal? ¿me siento bien o me siento mal con esa parte de mí? Creo que en el fondo y no tan en el fondo me molesta, porque es esa urgencia, esa fuga, ese correr de un lado a otro velozmente en busca de algo que no sé qué. Como perrito chihuahueño hay quien dice. Me siento extraviada. Pero no creo estar más extraviada que el resto de las personas, por el contrario. Digo, de algo sirve toda esta racionalización. Lo único que pasa es quizás que no puedo abandonar mi búsqueda de certezas, y en esa búsqueda ps siempre las tengo todas de perder porque pocas cosas se presentan con esa certeza que yo busco. Véase los últimos dos posts al respecto. Equis decía que mi vida es la historia de búsqueda de certezas. Ye agregó: de la certeza de ti misma. Yo no sé. No sé nada. Quiero abrazar a Joaquín, eso quiero. Necia yo. Necia. Quiero tener la ingenuidad de creer que alguno de mis actos, el que sea, es sincero. Pero no, las inclinaciones, las ganancias secundarias, los egoísmos, etcétera. Hoy tuve ganas por ejemplo de ver a (esto empieza a ser confuso sin nombres propios, pero bueno), de ver a mis últimas dos obsesiones no resueltas a las cuales no les hablo. Verlas sólo para decirles: "¿cómo te va? ¡qué gusto verte!" y abrazarlos fuerte un instante. Es ridículo mi deseo. Por algo se optó por la distancia. Me choca el deseo inconsciente de regresar siempre a "un estado originario de cosas", estado por lo demás inexistente. Nietzsche, etcétera. Tengo sueño. Esa canción me obsesiona, Hecho en Buenos Aires. Está muy buena, gracias. Sigo queriendo llorar. Pero estoy bien, estoy muy bien. Je, un día voy a escribir sobre los tipos de llanto. Éste es un llanto libre. Pero la libertad mata y angustia. Sartre de nuevo. Tengo sueño. Creo que ya lo dije. Este post es muy largo, a ver quien llega al final. Es paradójico. Sueño con la imagen de dormir acompañada, abrazada por atrás, sintiéndome segura. Pero al mismo tiempo sé que en la práctica no sé hacer que sea así. Me siento invadida con suma facilidad y no me sé abrir, no me sé abrir y eso es uno de los temas dolorosos a tratar y qu ela gente minimiza porque sus expresiones no siempre son visibles. Pero me da pena hablarle a Daniela Balsa por dios. O a cualquiera pa'l caso. Y me dan ganas de llorar después de tener sexo y es ridículo y podría decir más al respecto pero ya me estoy confesando y no hace falta. Pero puedo seguir: no puedo estar tranquila en un lugar si no es con la puerta cerrada, no puedo tener una plática íntima si estoy con más de una persona, salgo con mis amigos de uno en uno por lo mismo, no puedo llorar sin reirme si estoy acompañada, y esas son sólo las cosas más más superficiales. Soy como un caracol a veces. Y eso nos regresa a aquello de estar atrapados. Y estoy tan tentada de borrar este pinche post pero lo dejo porque al parecer me gusta exhibirme. Lo cual podría parecer contradictorio con el resto. Y estoy conciente de dicha contradicción, me gusta hablar en auditorios pero no puedo con ciertas normas sociales basiquísimas supuestamente más sencillas. Así pasa. Otro día podemos hablar al respecto. Ahorita gana sueño y ya fue mucho. Au revoir. Á demain.


martes, 6 de noviembre de 2007

Certezas y voluntad II.

Tiene razón Lsz, al final es Schopenhauer vs Husserl. Y coincidentemente, trabajando a Husserl, sin querer llegue a una cita interesante que pongo a continuación para redondear la idea, dice así:

“Un juicio puede estar dado como juicio en la forma normal de la certeza y transitar, sin embargo, a la falta de certeza; «que la cosa sea así» puede volverse cuestionable, dudoso. O bien a alguien se le ocurre una «posibilidad» de que «algo sea así», una suposición, y se despierta el deseo de «decidir» si es así o no lo es, y de hacerlo por medio de una certeza judicativa que confirme o desmienta”

(...)

"
La
«certeza absoluta» no es, del lado del sujeto, una toma de postura en que él mismo, como dotado de una personalidad permanente, se posicione a favor de una cosa. Para el modo de la certeza no cuenta el carácter absoluto de la diáthesis, un «yo soy así, y tal como soy, y tal como soy, la cosa no tiene vuelta de hoja; y es que yo no puedo pensar de otra manera». De hecho, las fundamentaciones que se renuevan al revivirse las expresiones lingüísticas que las fijan, tienen siempre la misma fuerza, a no ser que sus motivos sean convicciones arraigadas y que continúan eficaces; por lo cual, allí donde la certeza de la decisión reviste con frecuencia relevancia práctica, el hombre conocedor de esta situación da importancia asimismo a estar seguro de la certeza que él ha fundamentado quizá costosamente y a estar segudo y del propio fundamento."

lunes, 5 de noviembre de 2007

Certezas y voluntad

Si carecemos siempre de certezas, si lo único que tenemos es nuestro daemon y nuestra voluntad de hacer que así sea, si de nada sirve esperar a estar convencidos de algo porque nunca lo estaremos, ¿sirve de algo esperar entonces a que la voluntad aparezca, a que queramos hacer que algo sea? Es decir, ¿que no requerimos también una certeza de tener la voluntad? ¿Y que no es eso una petición de principio? Requerimos voluntad para jugar a tener certezas y certezas para tener voluntad, and so on, and so on.
Quizás es como dice Kierkegaard o uno de ellos: en las decisiones verdaderamnete importantes hacemos todo menos pensar. Es decir, hay situaciones que nos hacen aventarnos al abismo, y una vez en el aire, ya puede empezar la cadena de voluntades, no antes.
Esperemos entonces la caída espontánea. (Qué otra)

Auschwitz y lo irrepresentable

Estaba leyendo un texto (Estética del horror. Negatividad y representación después de Auschwitz de J.A. Zamora) que hablaba de cómo Auschwitz rebasa los límites de todo lo concebible en este mundo normal (con usos lingüisticos concretos), y eso hace que sea muy difícil hablar de él haciéndole justicia, sin traicionarlo y sin reducirlo a nuestros parámetros que nada tienen que ver los de ese infierno. Su representación pues, en su absoluta negatividad presenta grandes problemas y parece dejarnos sin más remedio que el del silencio, de tratar de testimoniar lo intestimoniable, lo que no se puede decir.
Bueno, lo que yo haré aquí es lo que estamos denunciando, reducirlo. Creo que el rostro del otro levinasiano sólo se manifiesta con todo su esplendor en el dolor, en el infinito dolor de un rostro, eso sí que demanda. Ayer vi un rostro de dolor...su solo recuerdo ya me es demasiado penoso, era un rostro de absoluto desconsuelo, desesperación y angustia. Y por una parte, claro, me intepelo, pero por la otra parte...pasó justo de lo que estamos hablando. Frente a ese dolor infinito nada podía ser representable, había una distancia, un abismo que me impedía acceder a él, y fue de pronto como estar viendo una película, como si no estuviera ahí, él o yo, como si fuera apenas una imagen que lo pedía todo pero que al mismo tiempo se escapaba de tal manera que cualquier acercamiento era inútil y cualquier involucramiento parecía superficial, formal. Y es que volvemos, ¿cómo hacerle justicia a lo incategorizable, al dolor humano? Adorno dirá que con el arte, pero es igual insuficiente y patético, pensar que escribo mientras él -o cualquier otra persona- solloza.

Sobre aquella conversación de los horóscopos y sus refutaciones XD

CAPRICORNIO- El amante (23 Dic - 20Ene) Lindo, ama coquetear, sexy, inteligente, muy sexual, predice el futuro, Irresistible. Un loco...muy bueno en la cama... le gusta estar en relaciones largas. Gran conversador, siempre consigue lo que quiere, divertido, le gusta bromear.

Promesas








xkcd.com

domingo, 4 de noviembre de 2007

¡Fiesta! (je, blablaciones es hoy un blog cualquiera, ¡infamia!)






































































Je, yo soy la calabaza! El vampirito es Ñak mi perro, el vampirote es Pablo mi hermano.